De ágoras y agoreros. La supervivencia de las autoescuelas pasa obligatoriamente por su digitalización.

conideitellligente.com te ofrece la opinión de Miguel González-Gallarza, CEO de Onroad y presidente de la Plataforma de Autoescuelas Digitales (PAD).

De ágoras y agoreros

Uno de los elementos que caracterizaron la época dorada de la cultura clásica griega fue el ágora.

Ágora, entendido como espacio que articulaba las ciudades (o polis) por aglutinar los edificios de carácter público y privado más relevantes, pero también entendido como las asambleas que tenían lugar en este espacio.

Miguel González-Gallarza

Desde hace más de 5000 años, la sociedad ha entendido la necesidad de crear espacios públicos donde relacionarse, llevar a cabo actividades comerciales, intercambiar ideas y generar diálogos que propicien el entendimiento entre iguales.

La humanidad ha evolucionado a lo largo de estos milenios, pero podemos observar cómo todavía mantenemos la tendencia de construir nuestras urbes en torno a los espacios desde los que se las legisla, se comercia y se organiza la sociedad tal y como la conocemos.

Estos lugares adquieren, por la naturaleza de las actividades que se llevan a cabo en ellos, una trascendencia que va más allá del espacio físico como tal, convirtiéndose en referentes simbólicos de las entidades y personas a las que albergan.

En 2020, la pandemia provocada por el COVID-19 nos ha obligado a alejarnos de todos ellos: oficinas, centros comerciales, lugares de ocio, colegios y universidades.

La digitalización es necesaria y ventajosa

Salvando las peculiaridades que entraña cada caso, gran parte de la población se ha visto abocada a una digitalización forzosa de la mayor parte de sus actividades diarias y a convertir lo que al principio fue una innumerable lista de inconvenientes en la apreciación de una serie de ventajas.

Sin embargo, mientras la sociedad se va adaptando poco a poco hacia un modelo descentralizado, el sector de la educación vial parece mirar en otra dirección.

Resulta llamativo cómo en pleno proceso de digitalización de las instituciones, antes incluso de la llegada del virus, la DGT propuso impartir de forma presencial 8 horas de concienciación vial como requisito indispensable para la obtención del carné de conducir B.

La propuesta de esta medida coincide, precisamente, con la proliferación de las primeras autoescuelas totalmente digitales en España a principios de 2018.

Ante la desventaja que esto suponía para los modelos digitales, la CNMC se pronunció mediante un informe en el que manifestaba la inviabilidad de esta propuesta, por lo que finalmente no llegó a incluirse en el Decreto Ley que la haría entrar en vigor.

Las autoescuelas, abocadas al cierre

Durante el periodo de confinamiento, muchas autoescuelas tradicionales, en concreto las más pequeñas, han tenido que parar toda su actividad.

Informes sobre las consecuencias económicas de la crisis sanitaria estiman que este parón puede provocar que, en los próximos meses, el 20% de las autoescuelas de nuestro país cierren por la incapacidad de asumir los gastos asociados al negocio.

Muchos de estos gastos vienen derivados de los costes de mantenimiento de los locales físicos, espacios que las autoescuelas se ven obligadas a mantener abiertos para poder desarrollar su actividad en las diferentes provincias donde operan, locales a los que en muchos casos nunca se les va a dar uso, al no impartir clases en ellos.

Supervivencia del sector

En el reciente informe publicado por Miguel Temboury, abogado del Estado en excedencia, que fuera subsecretario del Ministerio de Economía y Competitividad entre diciembre de 2011 y septiembre de 2016, el letrado aborda la legislación en torno a este tema como uno de los elementos clave de la supervivencia del sector.

Una de sus principales conclusiones es que imponer la obligatoriedad de contar con un local físico a las autoescuelas, cuando además no se exige la formación presencial, es un requisito desproporcionado e ilógico dadas las circunstancias que acontecen, y que impone unas barreras de entrada al mercado que no se encuentran justificadas.

«Para muchas autoescuelas, la capacidad de prescindir de un local físico puede suponer la diferencia entre mantener vivo su negocio o verse forzadas a echar el cierre».

Administración electrónica

La administración electrónica ha impuesto una obligación de relacionarse electrónicamente con la misma y esto hace innecesario la existencia del local para la realización de cualquier trámite administrativo.

Dicha exigencia, contenida en los artículos 3 y 13 del Reglamento de Autoescuelas, en cuanto a que las autoescuelas deben disponer de un local en cada provincia donde operan (secciones, en la jerga técnica), ha sido tácitamente derogada por normativa de rango legal superior, por lo que queda patente que esta exigencia ya no resultaría aplicable.

Para aquellas autoescuelas que enfrentan ahora grandes problemas económicos, la capacidad de prescindir de un local físico puede suponer la diferencia entre mantener vivo su negocio o verse forzadas a echar el cierre.

En el caso de las autoescuelas digitales esta exigencia supone una clara restricción discriminatoria, al imponerles una fuerte barrera de entrada al mercado en beneficio de las autoescuelas tradicionales.

El hecho de que un sector se niegue a digitalizarse muestra hasta qué punto no está preparado para enfrentarse a situaciones críticas como la que estamos viviendo actualmente.

Educación vial online

Entiendo que la educación vial online y la presencial son complementarias y en ningún caso contradictorias, pues nadie puede aprender a conducir sin montarse en un coche, pero sí es posible aprender teoría de forma online.

La digitalización de la educación es una realidad en España. Las nuevas generaciones usan internet como una herramienta esencial en su formación académica.

Existen universidades que imparten grados y posgrados que preparan a los jóvenes de manera online en ámbitos tan importantes como el ejercicio de la abogacía, la psicología o la ingeniería.

La realidad es que el porcentaje de aprendizaje realizado fuera de los centros de formación se irá incrementando cada vez más. Las personas ahora aprenden cuándo y dónde quieren.

Lo cierto es que, además de ser improcedente aplicar una norma derogada, el solo hecho de exigir tener un local en cada ubicación en la que quiera operar una autoescuela es algo que impide ahorrar costes y, por lo tanto, beneficiar a los consumidores.

Sin secciones sería más fácil redistribuir alumnos entre provincias y favorecer una libre organización de los profesores, sin intermediarios obligados a pagar locales en cada provincia a los que luego no se va a dar uso.

Apertura de mente

Debemos abrir la mente a nuevas soluciones y trabajar juntos en pro de una mayor eficiencia en la gestión al centrar los recursos en la enseñanza y no en los activos inmobiliarios que han llevado a la ruina a tantos empresarios de este sector durante la pandemia.

Los espacios, aquellos que trascienden más allá del ámbito físico para representar ideas o conceptos, ya tienen sus equivalentes en los canales digitales.

Somos la generación que está viviendo la transformación digital y que sentará las bases de todos los cambios que están por venir.

Huyamos del pesimismo del agorero que se resiste al avance, pues solo encontrando nuevas soluciones podremos hacer frente a los nuevos retos.

El acceso a la movilidad y la necesaria digitalización

¿Por qué deberías sacarte el carnet de conducir en una escuela digital?

La entrada De ágoras y agoreros se publicó primero en Con I de Intelligente.

Suscríbete ya a nuestra newsletter

IPDGrupo © 2021. Todos los derechos reservados.