¿Disminuyen las situaciones de acoso laboral en tiempos de teletrabajo?, nos preguntan varios seguidores.

Damos respuesta a esta cuestión en jupsin.com, el portal de IPDGrupo.com que te ofrece información para decidir sobre acoso, discriminación e igualdad.

Eso sí, con la importante ayuda de nuestro colaborador, magistrado de lo social, Carlos Javier Galán.

Carlos Javier Galán, magistrado y colaborador habitual en jupsin.com, donde escribe artículos sobre diversos aspectos del acoso laboral – Foto: Jesús Umbría.

Acoso laboral en tiempos de teletrabajo

Entre los numerosos cambios que la actual pandemia ha provocado en nuestra vida cotidiana, uno de los más reconocibles ha sido el crecimiento de la modalidad de teletrabajo en las empresas.

En nuestro país, tras declararse el estado de alarma en marzo de 2020, el gobierno incluso dio carácter preferente al trabajo a distancia, mediante el artículo 5 del Real Decreto 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto social y económico de la COVID-19.

Transcurrido el primer momento de excepcionalidad, se abordó la necesidad de superar la escueta regulación preexistente y definir un nuevo marco, que tuviera cierta vocación de permanencia. Esto se llevó a efecto mediante el Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia.

Nuevos riesgos psicosociales

Numerosos expertos han advertido en estos meses sobre los nuevos riesgos psicosociales que aparecen o se incrementan con la extensión de esta modalidad de prestación de servicios, llevada a cabo individualmente y fuera de un entorno laboral físico.

La ausencia de liderazgo y de supervisión inmediata, los llamados conflictos de rol, la falta de relación personal con compañeros, la dificultad de desconexión digital, la mezcla entre el espacio y tiempo del trabajo y los de la vida familiar… son fuentes que pueden generar inseguridad, aislamiento, sobrecarga, estrés o conflictos.

Por vía virtual, se pueden encomendar tareas inútiles, repetitivas o improductivas, o cursar órdenes de imposible cumplimiento, por falta de tiempo o de medios.

El acosador no descansa, siempre acosa

Cabía suponer, sin embargo, que el trabajar sin acudir presencialmente a la empresa podría reducir las posibilidades de acoso laboral, al interponer distancia física entre la víctima y el autor de los actos hostiles.

Nada más lejos de la realidad: la experiencia nos demuestra que el acosador no deja de serlo ni descansa y que, simplemente, cambiará su modalidad de hostigamiento, sirviéndose incluso de las herramientas que las TIC le brindan.

La Organización Internacional del Trabajo, que había impulsado en 2019 su Convenio 190 contra la violencia y el acoso, elaboró en febrero de 2020 un documento titulado ‘Actualización de las necesidades del sistema. Mejora de la protección frente al ciberacoso y a la violencia y el acoso en el mundo del trabajo posibilitados por las TIC’, lo que nos confirma esta impresión y refuerza la necesidad de adoptar medios efectivos frente a esta creciente realidad.

El acoso laboral continúa en tiempos de teletrabajo

Las típicas conductas hostiles que caracterizan las figuras de acoso pueden continuar aunque se implante la modalidad de teletrabajo.

Así, se puede seguir sometiendo al teletrabajador acosado a la misma falta de ocupación efectiva que si acudiera cada día al centro de trabajo.

Del mismo modo, por vía virtual, se le pueden encomendar tareas inútiles, repetitivas o improductivas, o cursarle órdenes de imposible cumplimiento, por falta de tiempo o de medios.

Es cierto que ya no caben los actos de aislamiento del empleado en un espacio físico, pero se puede provocar la incomunicación con compañeros, superiores o clientes.

O pueden desplegarse comportamientos tales como no invitarlo a determinadas reuniones virtuales o ignorarlo durante el desarrollo de las mismas.

Carlos Javier Galán: “El acosador no deja de serlo ni descansa, e incluso utiliza la tecnología para acosar” – Foto: Jesús Umbría

Tecnología al servicio del acosador…

Algunas conductas denigratorias, típicas de estas figuras de acoso, como el menosprecio público, la difusión de falsos rumores, las críticas severas a su desempeño, el cuestionamiento de su capacidad delante de compañeros o incluso de clientes…

… no sólo no tienen por qué cesar en sistemas de teletrabajo, sino que a veces pueden incrementar sus efectos, precisamente poniendo las herramientas tecnológicas al servicio de esa intención de desprestigio y ganando así en audiencia y difusión.

Claro que, igual que el acosador puede utilizar las TIC para pasar del acoso presencial al ciberacoso, la empresa también tiene la oportunidad de hacer un buen uso de esas mismas herramientas, para la prevención de estos comportamientos y para la actuación contra los mismos.

… y para prevenir situaciones de acoso

El uso de las nuevas tecnologías potenciadas por el teletrabajo -intranets, aplicaciones de trabajo en equipo, reuniones virtuales, etc.- también pueden:

  • Potenciar una mejor difusión de los protocolos internos de prevención
  • Permitir implementar cauces de denuncia telemáticos
  • Dar visibilidad al compromiso empresarial con la salud y la dignidad de quienes forman parte de su plantilla

Una ventaja sí reporta el régimen de teletrabajo frente al acoso: las conductas hostiles, a menudo de tan difícil prueba cuando se producen presencialmente y sin testigos, sí pueden dejar más fácilmente huella digital en un entorno de comunicación telemática: comunicaciones escritas, grabación de reuniones y videoconferencias, etc..

Esto facilita la prueba en caso de que el trabajador víctima de acoso se decida a denunciarlo, como siempre recomendamos.

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