¿Qué es la masculinidad y cómo influye en la paternidad? Hablaremos de la masculinidad tradicional o hegemónica, que se ha popularizado bajo el nombre de tóxica. Es aquella que desde un modelo de sociedad machista y patriarcal hemos normalizado.

Aunque haya recibido este nombre tan negativo no significa que todo es malo, significa que hay aspectos a mejorar. 

Es ahí donde entra la masculinidad positiva o las nuevas masculinidades, que hacen referencia a hombres que se autodeterminan de manera consciente e introducen cambios para actuar en base a valores como la diversidad y la igualdad.

Encontramos valiosa información en una nueva serie de artículos, sobre parentalidad positiva, de Silvia Chamorro, psicóloga especializada en Intervención Social y Orientación Educativa.

Silvia es la creadora e impulsora, junto a la sexóloga Diana Poladura, de la Cooperativa PsiSex.

Te lo contamos en jupsin.com, portal profesional exclusivo de iPDGrupo.com con información para decidir sobre salud e igualdad.

¿Qué es la masculinidad y cómo influye en la paternidad?

La masculinidad es una construcción social aprendida, que nos dice lo que es o debería ser el hombre en nuestra sociedad.

Lo tradicionalmente denominado masculino eran atributos como la fuerza, la inexpresión emocional, la competitividad, el dominio, la virilidad, etc.

Por el contrario, a las mujeres se nos ha inculcado la construcción social de la feminidad, que se asocia con la debilidad, la excesiva expresión emocional y empatía, la sumisión, la pureza, los cuidados, etc.

No vamos a profundizar en este tema en el presente artículo, pero creo que solo con esta información podemos darnos cuenta de que hay una clara diferencia en base al género de la persona desde una perspectiva binaria. O eres hombre y, por tanto deberías ser masculino; o eres mujer y, por tanto deberías ser femenina.

Las mujeres oprimidas por el peso de los roles de género se alzaron hace tiempo a reivindicar cambios en lo que se conoce como movimiento feminista.

Tras largos años de lucha, en la actualidad, en España parece evidente para la mayoría de las personas que la diferencia entre ambos géneros ha supuesto una desigualdad que perjudica a las mujeres.

Bien, si compartes esta idea te animo a que sigas leyendo, porque ahora toca pensar la parte que como hombre ocupo en la sociedad, el privilegio.

Rechazar ese privilegio supone un acto de promoción de una sociedad más justa e igualitaria y este motivo debería ser suficiente para el cambio, pero al parecer no lo está siendo.

Aunque podemos observar mejoras respecto a las situaciones de desigualdad estructural los cambios son muy lentos. Un ejemplo actual en pro del cambio podría ser la campaña de este año del ministerio de igualdad, «Por huevos».

¿Qué clase de hombre soy o quiero ser?

Pensar en que renunciamos o perdemos algo con la igualdad es un error que comparten muchos hombres. Por eso, en este artículo me gustaría que os planteéis la masculinidad sin comparación de género, que penséis sencillamente en vosotros mismos: ¿Qué clase de hombre soy o quiero ser?

Antes hablábamos de masculinidad y feminidad, me gustaría que volviéramos ahí. Si estos roles vienen dados por algo que se nos ha enseñado socialmente, y no por características biológicas, entonces puedo decidir si estoy de acuerdo con lo que me enseñaron y con lo que la sociedad espera de mi o no.

La masculinidad es un tema de actualidad. Y el debate que hay sobre la mesa es el siguiente:

Si las mujeres han demostrado con lucha y esfuerzo que son capaces de desempeñar con facilidad roles anteriormente considerados masculinos, …

… quizás los hombres también puedan hacer lo mismo y permitirse ser femeninos y sentirse con ello también más realizados y plenos.

Cada persona, por el hecho de serlo, tiene derecho a autodeterminase; o lo que es lo mismo, a decidir qué roles, actitudes, comportamientos quiere reproducir y cuáles no.

En este artículo, me gustaría que os planteéis la masculinidad sin comparación de género, que penséis sencillamente en vosotros mismos: ¿Qué clase de hombre soy o quiero ser?

Riesgos y costes asociados a la masculinidad tóxica

La Asociación Americana de Psicología (APA) publicó hace unos años una guía muy completa donde advertía de los peligros de la ideología de la masculinidad para la salud mental de los hombres. 

Algunos de los aspectos negativos que señalaba eran:

  • Perjudica la salud física y mental.
  • Favorece la represión emocional desde la infancia.
  • Limita la capacidad de expresar vulnerabilidad y establecer relaciones emocionales sanas.
  • Aumenta los comportamientos agresivos y las conductas de riesgo.
  • Inhibe la búsqueda de ayuda.
  • Contribuye a mayores tasas de suicidio.
  • Incita a la homofobia, el acoso sexual, la intimidación y la violencia en general.
  • Aumenta la sensación de aislamiento.

Si ponemos en balanza los beneficios que obtenemos de la posición social de privilegio y los costes personales de la masculinidad es probable que nos sorprendamos del resultado.

En definitiva, la masculinidad tradicional o hegemónica, que se ha popularizado bajo el nombre de tóxica, es aquella que desde un modelo de sociedad machista y patriarcal hemos normalizado. ¿Esto quiere decir que todo es malo? Evidentemente no.

Es ahí donde entra la masculinidad positiva o las nuevas masculinidades, que por un lado mantiene los aspectos positivos asociados a la masculinidad tradicional y por otro cuestiona y modifica aquellos aspectos que fomentan la opresión y la desigualdad como el sexismo o la homofobia. 

Este tipo de masculinidad hace referencia a hombres que se autodeterminan de manera consciente e introducen cambios para actuar en base a valores como la diversidad y la igualdad.

Desmontar el mito de la media naranja

Me imagino que alguna vez habréis escuchado el mito de la media naranja, en el que hombres y mujeres están hechos para complementarse en las parejas.

Este mito, que pertenece al tan extendido modelo del amor romántico, tiene un gran impacto en cómo nos relacionamos y en las expectativas que nos generamos sobre la otra u el otro.

Supone asumir que como persona estoy incompleta y que para sentirme plena necesito de alguien más que me complemente. Vincularnos con otra persona desde este planteamiento imposibilita tener una relación sana.

Cuando hablamos de hombres y mujeres en la sociedad es normal hablar de amor, ya que en el imaginario colectivo lo deseable sigue siendo conseguir una pareja con la que compartir tu vida.

Cuando hablamos de hombres y mujeres en la sociedad es normal hablar de amor, ya que en el imaginario colectivo lo deseable sigue siendo conseguir una pareja con la que compartir tu vida.

De todos los tipos de parejas la más común es la heterosexual monógama, del mismo modo es el marco más común en las familias, aunque actualmente hay un abanico muy amplio de diversidad familiar que nos demuestra que lejos de ser naranjas somos una gran variedad de frutas.

Cuando interiorizamos los roles de masculinidad y feminidad inculcados estamos asumiendo que somos solo esa media naranja, negamos nuestra otra mitad o nuestra identidad personal, la de las mujeres que se enfadan, que se imponen, que no quieren ser madres, la de los hombres que cuidan, sienten y sufren.

Padre cuidador, masculinidad y paternidad

Hoy hemos hecho un recorrido sobre la masculinidad en relación con la identidad personal y con la pareja. Con esta base podremos continuar trabajando la masculinidad en el sistema familiar.

Si te interesa este tema y te planteas cambiar aspectos impuestos por la masculinidad no puedes perderte el próximo artículo, padre cuidador.

Abordaremos las oportunidades y dificultades que tiene para los hombres revisar su masculinidad en relación con su paternidad.

PsiSex S.Coop de Iniciativa Social

PsiSex S.Coop de Iniciativa Social nace con la intención de crear sinergias entre dos disciplinas afines como son la Psicología y la Sexología. 

Nuestra visión es crear un espacio donde la salud mental y la sexualidad no sean un tabú, donde disfrutar de autoconocerse, aceptarse y aprender a relacionarse de forma positiva.

Nuestro objetivo en esta plataforma de difusión es proporcionar un espacio informativo con perspectiva de género y feminista en el cual la diversidad y la disidencia son bienvenidas. 

Silvia Chamorro (psicóloga) y Diana Poladura (sexóloga) han creado PsiSex, un espacio para la Educación Sexual sin tabúes y para el autoconocimiento, la aceptación y la interrelación satisfactoria.

Diana Poladura y Silvia Chamorro

Silvia Chamorro es Graduada en psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Master en psicología de la intervención social por la Universidad de Murcia y Master en orientación educativa por la Universidad de León. 

Diana Poladura es graduada en enfermería por la Universidad de León, especialista en geriatría y matrona. Es sexóloga por la Universidad Camilo José Cela y cuenta con un postgrado en cooperación internacional al desarrollo por la Universitat Oberta de Catalunya.

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