
Consejos útiles para poner colirio en los ojos a niños pequeños. La conjuntivitis alérgica es muy común en la infancia y, aunque los colirios son una buena opción de tratamiento, el momento de aplicarlos puede convertirse en una verdadera odisea.
Toma nota, en este artículo, de los prácticos consejos de la doctora Lourdes Pérez, especialista en Alergología del Hospital Quirónsalud Madrid y de Olympia Centro Médico Pozuelo.
Poner colirios en niños pequeños no debería ser una lucha diaria. Con empatía, técnicas adecuadas y mucha calma, el momento puede transformarse en algo breve y manejable.
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Consejos útiles para poner colirio en los ojos a niños pequeños
Doctora Lourdes Pérez
Como alergóloga, en muchas ocasiones, me refieren mal control de los síntomas alérgicos, a nivel ocular, en el caso de niños pequeños.

Al preguntarles si usaron el tratamiento del colirio muchos padres me dicen: «¿El colirio? Eso es imposible, no hay manera de ponérselo y ha estado con los ojos muy mal, pero ¿cómo le pongo las gotas en los ojos si no se deja?».
Por eso, en este artículo, incluyo una serie de trucos o consejos que os faciliten esta tarea, necesaria para el bienestar de los pequeños.
La conjuntivitis alérgica es muy común en la infancia y, aunque los colirios son una buena opción de tratamiento al ser seguros y eficaces, entiendo que el momento de aplicarlos puede convertirse en una verdadera odisea.
¿Por qué los niños no quieren las gotas?
Desde la perspectiva del niño, las gotas son frías, no las ven venir, le pueden escocer, le asusta ver el dispensador tan cerca del ojo… En fin, cualquier cosa es menos apetecible.
Por tanto, su reacción no es capricho ni desobediencia, es una reacción normal. Partir desde esa comprensión y hacerles saber que les entiendes cambia mucho la forma de abordarlo.
El momento importa (más de lo que piensas)
Elige un momento en que el niño esté tranquilo, cansado, pero no irritable, idealmente antes de dormir o al despertar, o después del baño.
Evita ponerle el colirio en los ojos cuando está llorando intensamente, con hambre o en medio de una rabieta.

Explicación breve y sincera
No hace falta una gran explicación, pero sí algo breve y sincero: «Estas gotitas van a ayudar a que no te piquen los ojitos». Evita frases como «no duele nada», si puede molestar un poco. Hablar con calma reduce la ansiedad, incluso en niños muy pequeños.
Puedes enseñarle lo que vas hacer usando como ejemplo alguno de sus muñecos favoritos al que le pones las gotas como si fuera él.
Luego, el niño puede practicar y ser él quien se lo pone al muñeco, haciendo que se convierta el proceso en algo cercano e incluso divertido para él. Para practicar podéis usar suero fisiológico.
Una vez se familiarice con la técnica, en lugar de empezar con el colirio de medicamento podéis usar el de suero fisiológico para facilitar que coja más seguridad sin ese escozor inicial que pueden notar. Luego, hay que explicarle que el siguiente colirio podría, a lo mejor, escocerle un poco.
Técnica alternativa: con los ojos cerrados
Esa gota a gran tamaño acercándose a tu ojo mientras alguien te obliga a tener el ojo abierto, puede ser insufrible para algunos niños. Este que os doy es uno de los trucos más útiles y quizás menos conocidos:
- Acuesta al niño boca arriba
- Pídele que cierre los ojos (o espera a que los cierre)
- Coloca una gota en el lagrimal (la esquina interna del ojo)
- Cuando abra el ojo, la gota entrará sola
Funciona muy bien y evita la sensación invasiva de «algo cayendo» directamente al ojo.

No sujetar con fuerza
Inmovilizar al niño a la fuerza suele aumentar el miedo, hacer que la próxima vez sea peor y generar rechazo a futuros tratamientos. Se necesita contención, que sea suave, breve y acompañada de una voz calmada.
Convertirlo en un juego (cuando se pueda)
Algunas ideas simples: Practicando primero con un muñeco como he explicado antes, contando juntos hasta tres o usar una «misión de superhéroes para cuidar los ojos».
El juego reduce la percepción de amenaza y mejora la colaboración.
Temperatura del colirio
Si el colirio se puede conservar a temperatura ambiente (consúltalo antes), evitar que esté muy frío disminuye la molestia al aplicarlo.

Refuerzo positivo sin premios exagerados
Hazle un elogio sincero después de que se deje aplicar el colirio: «lo hiciste muy bien», «ya pasó, gracias por ayudar».
Evita la recompensa exagera; la idea es normalizar el tratamiento, no convertirlo en algo traumático.
Constancia y calma
Los niños perciben el estado emocional de los padres. Si el adulto está nervioso o apurado, el niño lo sentirá. A veces el cambio más importante no es la técnica, sino la actitud.
En resumen, poner colirios en niños pequeños no debería ser una lucha diaria. Con empatía, técnicas adecuadas y mucha calma, el momento puede transformarse en algo breve y manejable.
Espero haber sido de ayuda y que estos consejos os faciliten el poder darle el tratamiento correcto a vuestro hijo.
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