El binomio frecuente de insomnio y apnea obstructiva del sueño (AOS). Aprendemos más sobre esta relación y como afecta a nuestra salud y calidad de vida.

Y para ello, buscamos la información profesional de la doctora Irene Rubio Bollinger, especialista en Neurofisiología Clínica y en patologías del sueño del Hospital Quirónsalud Sur.

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El binomio frecuente de insomnio y apnea obstructiva del sueño

Doctora Irene Rubio BollingerHospital Quirónsalud Sur

El insomnio y la apnea obstructiva del sueño (AOS), son los dos problemas de sueño mas prevalentes. Debemos sabe que además frecuentemente coexisten.

Tanto el insomnio crónico como el AOS ocurren en hasta un 20% de la población adulta. Ambos problemas están asociados con un aumento de riesgo de alteración de la salud física y mental, reduciendo la calidad de vida de la persona.

La asociación entre insomnio y AOS fue descrita por primera vez en 1973, pero no ha sido hasta la última década cuando la investigación sobre esta simbiosis entre ambas ha sido más profundamente estudiada. En ingles recibe las siglas de COMISA (co-morbid insomnia and sleep apnea).

La apnea del sueño
Tanto el insomnio crónico como el AOS ocurren en hasta un 20% de la población adulta.

Co-morbid insomnia and sleep apnea (COMISA)

Los estudios nos muestran que entre un 30% y un 50% de pacientes con AOS refieren síntomas de insomnio. Y que hasta un 40% de pacientes con insomnio tienen un AOS del que no son conscientes ni ha sido diagnosticados.

Esta asociación llamada COMISA puede provocar síntomas como la depresión en un porcentaje mayor que en aquellos pacientes que solo tienen insomnio o solo AOS. Por eso, tiene un efecto potenciador sobre el empeoramiento de la salud de la persona.

Muchos de los pacientes insomnes son tratados con medicación sedante como las benzodiacepinas sin percatarse en muchas ocasiones de que pudiera existir debajo un problema de AOS.

Y podría aumentar sus síntomas diurnos de somnolencia o cansancio y mas probabilidad de tener accidentes o caídas, al no estar bien diagnosticados.

Esto nos lleva a que en las unidades de sueño debemos plantearnos como abordar un paciente que pudiera padecer este binomio. Para eso contamos con especialistas en sueño y pruebas específicas que nos ayudan a dar con la problemática.

Pero previamente debemos entender por qué tienen una relación bidireccional estas dos entidades.

Se ha visto que la interacción entre ambas puede producir la aparición o el empeoramiento de cada una de ellas a lo largo del tiempo.

Algunos investigadores apuntan a que el AOS puede contribuir directamente a generar insomnio: los eventos respiratorios durante las apneas/ hipopneas y los alertamientos que éstos producen pueden provocar un aumento de la actividad simpática y esto a su vez provocar síntomas de insomnio.

¿Cómo puede influir el insomnio en la generación o empeoramiento de eventos respiratorios?

La teoría sería que el insomnio produce una hiperalerta del organismo de tal manera que provoca la generación de un sueño más inestable modificando el umbral de respuesta respiratoria.

Es decir, alteraría la respuesta de nuestros receptores de oxigenación con más facilidad; podría aumentar la severidad de los episodios de apnea o incrementar su número.

Para los pacientes con COMISA, lo mejor es tratar primero el insomnio con terapia cognitivo-conductual (4-6 semanas) y después aplicar la CPAP para que la adherencia sea mejor.

Tratamiento para pacientes con COMISA

Sabemos que el tratamiento de elección para pacientes con solo AOS y apneas moderadas y severas sería la CPAP. Pero se ha visto que en pacientes con insomnio y AOS la adherencia del paciente al tratamiento con CPAP es menor. Esto tiene su explicación:

  • Por un lado, los insomnes aceptan peor pasar a un tratamiento que incluye ponerse una máscara nasal o naso bucal que va unido a un aparato que insufla aire y hace ruido.
  • A veces, aunque la CPAP este disminuyendo los eventos respiratorios puede que el paciente continue con síntomas diurnos de fatiga debidos al insomnio y por lo tanto sienta de manera equivocada que la CPAP no le está beneficiando, dejando así el tratamiento.


Por lo tanto, lo mejor para los pacientes con COMISA es tratar primero el insomnio con terapia cognitivo–conductual (4-6 semanas) y después aplicar la CPAP para que la adherencia sea mejor.

De hecho, dada la asociación que hemos descrito antes entre ambas entidades, se ha visto que una intervención de 4-6 semanas de terapia cognitivo -conductual para el insomnio puede disminuir el índice de eventos respiratorios al pasar a tener un sueño mas consolidado, reparador y con menos alertamientos, reduciendo así la inestabilidad respiratoria y bajando el índice de eventos respiratorios.

Por tanto, será en una unidad de sueño donde se pueda valorar adecuadamente estos pacientes y aplicar un tratamiento efectivo.

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