¿Por qué ver bien no debería ser un privilegio? Iniciamos 2026 con información profesional sobre la vista en una nueva serie de artículos de Silvia Edo, Óptica Optometrista en EDO ÒPTICS.

Silvia está especializada en visión infantil, en diagnóstico y tratamiento de las anomalías binoculares, terapia visual y problemas de aprendizaje. Es Psicomotricista y Practicant Tomatis® Nivel 2.

Te lo contamos en pereznoesraton.com, el portal profesional exclusivo de IPDGrupo.com que te ofrece información para decidir sobre salud, salud visual y bienestar.

¿Por qué ver bien no debería ser un privilegio?

Silvia Edo, Óptica Optometrista

Desde la organización Visión y Vida se ha vuelto a poner el foco en una realidad que no podemos seguir normalizando.

En su último estudio, se revela que más de 721.000 menores en España presentan problemas de visión relacionados directamente con la situación económica de sus familias.

El coste de unas gafas o lentillas sigue siendo, para muchos hogares, una barrera que impide a niños y niñas disfrutar de una buena visión.

Este estudio —realizado con el apoyo de Correos Express— actualiza los datos de 2022 y fue presentado en el marco de las actividades previas al Día Mundial de la Visión (finales de 2024).

Los números son claros, pero lo que hay detrás lo es aún más:

  • dificultades en el aprendizaje,
  • cansancio,
  • desmotivación
  • y desigualdad desde la infancia.

Ver bien no debería ser un privilegio. Y, sin embargo, aún lo es.

Esta realidad convive con una paradoja que invita a la reflexión. Vivimos en una sociedad donde el acceso a tablets, teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos se ha normalizado desde edades muy tempranas.

Dispositivos cuyo coste económico suele ser muy superior al de unas gafas, y que rara vez se cuestiona.

No se trata de señalar decisiones individuales, sino de observar que, como sociedad, hemos normalizado ciertos gastos sin integrar del todo el impacto que tienen en la salud visual.

Mientras tanto, unas gafas necesarias para ver bien pueden seguir percibiéndose como un gasto secundario o difícilmente asumible, aun siendo una necesidad.

A todo esto, se suma otro hecho evidente que la OMS (Organización Mundial de la Salud) lleva años advirtiendo: cada vez tenemos más niños miopes.

Los hábitos visuales actuales —exceso de visión próxima, poco tiempo al aire libre, uso prolongado de pantallas— están influyendo directamente en el desarrollo visual infantil.

Esto implica que, en muchos casos, no hablamos solo de unas gafas, sino de un seguimiento continuado, uso de lentillas específicas para frenar miopía, incluso terapia visual…

Un recorrido más largo que podría haberse suavizado y hasta evitado con prevención, educación visual y cambios de hábitos desde edades tempranas.

Un niño que no ve bien en el aula no parte del mismo punto que el resto. Se esfuerza más, se cansa antes, rinde peor… y muchas veces no sabe explicar qué le ocurre.

Eso también es desigualdad y forma parte de la pobreza infantil, aunque no siempre se vea.

En este contexto, es importante explicar qué es el Plan Veo. Se trata de una iniciativa impulsada por el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, aprobada por el Gobierno y publicada en el BOE el 9 de octubre de 2025, mediante el Real Decreto que pone en marcha el Plan VEO.

Este programa está destinado a la concesión directa de ayudas para la adquisición de gafas, lentes graduadas y lentes de contacto para menores de hasta 16 años inclusive, con el objetivo de facilitar el acceso a una correcta visión desde el ámbito sanitario.

La ayuda puede ser de hasta 100 euros y puede solicitarse hasta el 31 de diciembre de 2026.

No es una solución completa a todas las dificultades existentes, pero sí representa un paso importante y necesario para reducir una barrera real que afecta a muchas familias y, sobre todo, al desarrollo visual y educativo de sus hijos. Un paso más

Cinco claves del PLAN VEO

Proteger la salud visual es esencial para el desarrollo y el bienestar. Actualmente, 1 de cada 10 menores tiene problemas de visión no corregidos por motivos económicos, y las gafas y lentillas son de los productos sanitarios más costosos no cubiertos por la sanidad pública.

Alargar el uso de gafas durante años —algo que hace el 20 % de la población— en la infancia puede significar ver mal en una etapa clave, afectando al aprendizaje, la autoestima y la vida diaria.

El Plan VEO es una iniciativa impulsada por el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, aprobada por el Gobierno y publicada en el BOE el 9 de octubre de 2025,

Ofrece ayudas directas de hasta 100 € para la adquisición de gafas, lentes graduadas o lentes de contacto para menores de hasta 16 años.

  • Si el coste del producto es igual o inferior a 100 euros, no se paga nada.
  • Si es superior, solo se abona la diferencia.
  • La óptica participante se encarga de todo el trámite, sin gestiones adicionales para la familia.

Solo se necesita una prescripción del problema de refracción (emitida por oftalmología pública o privada, y en mayores de 6 años también por el propio óptico-optometrista participante); acudir a una óptica del Plan VEO con el padre, madre o tutor legal y aportar la documentación sanitaria básica.

Consulta aquí como saber tu código CIPA.

Un paso sencillo que puede marcar una gran diferencia en el desarrollo visual y educativo de muchos niños y niñas.

Quizá no se trata solo de hablar del coste de las gafas, sino del coste de no prevenir, de no revisar hábitos, de no acompañar el desarrollo visual desde la infancia.

Sin culpables. Sin juicios. Pero con la voluntad de dar un paso más: informarnos, priorizar la salud visual y aprovechar los recursos disponibles.

Porque ver bien no debería depender solo de una ayuda puntual, sino de una mirada colectiva más consciente.

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