
Consejos si tienes o vas a iniciar una relación a distancia. Nueva entrega de la serie de artículos profesionales sobre Educación Sexual.
Información aportada por la sexóloga Diana Poladura, que junto a la psicóloga Silvia Chamorro han formado la cooperativa PsiSex, que nace para crear sinergias entre Psicología y Sexología.
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Consejos si tienes o vas a iniciar una relación a distancia
Diana Poladura
Las relaciones a distancia siempre han existido por diversas circunstancias, pero las cosas han cambiado en las últimas décadas y también las posibilidades de interrelaciones no presenciales.
El desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, junto con una mayor facilidad y disposición para viajar, hacen que la distancia no se vea tan complicada a la hora de animarse a iniciar una relación, como podía suceder antes.
Hoy en día, podemos llegar a una relación a distancia de distintas formas. Veamos:
La relación comienza en la distancia
Si bien se nos puede venir en seguida a la cabeza como ejemplo de esta forma de iniciar el contacto las apps para conocer gente, otros ejemplos virtuales donde las personas conectan en ocasiones también son foros, redes sociales, incluso videojuegos grupales en línea.
Algo a tener en cuenta, que se suele hablar con la adolescencia, pero en lo que las personas más adultas pueden caer es que alguien se esté inventando un personaje, otra identidad, catfishing. La suplantación de identidad podría considerarse grooming cuando se da entre una persona adulta que está engañando a una menor de edad con fines de abuso.
También hay que tener en cuenta que sin haber falta de honestidad de por medio, la distancia y el no conocer físicamente a la persona, nos puede hacer idealizarla, pues hay partes del día a día, de la interacción con su entorno… que no estamos percibiendo y que podemos estar imaginando.
Igualmente podemos ver solo parcialmente la conexión que tenemos, hasta que realmente nos tengamos cerca, por mucho que hayamos estado largo tiempo hablando por distintos medios en la distancia.
Vivíamos en la misma ciudad y una de las personas ha de mudarse a otro lugar temporalmente
Cuando vivíamos en la misma ciudad y de repente una de las personas ha de mudarse temporalmente a otro lugar. Esta circunstancia puede ser más o menos temporal por la duración de la causa, porque la otra persona pueda tener posibilidad y decidir mudarse o no, etc.
En cualquier caso, es más fácil identificar lo que sucede como una fase por la que estamos pasando, en la que tenemos que comunicarnos de otra manera.
Si hay un cambio en este aspecto que no sea temporal, habrá que plantearse a corto, medio, largo plazo como nos va a influir, como lo vamos a llevar y que planteamiento tenemos ambas personas al respecto dentro de nuestras preferencias y circunstancias.
Nos conocemos en persona, pero vivimos en lugares distintos
Cuando nos conocemos presencialmente en alguna circunstancia, pero vivimos en distintos lugares. En esta forma, de llegar a establecer la relación a distancia, si se percibe la conexión inicial, puede generar menos incertidumbre que en el primer caso.
Sin embargo, no queda libre de poder idealizar a la otra persona al ir construyendo la interrelación en la distancia dentro de lo que le este mostrando o no la otra parte.

Miedos en las relaciones a distancia
Existen distintas dificultades comunes que pueden hacer que se tenga miedo a que la relación no funcione o a no saber si alguna de las dos personas no va a poder llevarla con bienestar.
Algo que surge cuando hablamos de las relaciones a distancia, aunque tengamos en cuenta que la confianza es un pilar fundamental de cualquier relación, en este caso si hablamos de una relación en monogamia, si no confiamos, el miedo a la infidelidad puede acabar rondando nuestros pensamientos.
Cuando nos encontramos en otros modelos relacionales distintos a la monogamia, aparecerán miedos específicos, en gestión de nuevos enamoramientos en el lugar en que vivimos, de cambios en los tiempos que nos dedicamos, en acuerdos que teniamos, en la prioridad que nos estábamos dando, etc, que tendremos que abordar.
Miedo a la desconexión emocional
Otra cuestión habitual es el miedo a la desconexión emocional, a que la distancia nos aleje también emocionalmente, pues tenemos la intimidad muy ligada al contacto y en la distancia sabemos que este será menos frecuente.
Puede haber más riesgo de no contar cuando nos sentimos mal por no preocupar a la otra persona desde la lejanía.
También puede pasar que pospongamos temas importantes para cuando nos veamos con los problemas que puede conllevar y la distancia emocional, que sostengamos situaciones que no nos gustan. Esta situación puede alargarse incluso pues si nos vemos poco a veces no queremos que surja conflicto.
Hablar sobre estas cuestiones puede ayudarnos a ambas personas a gestionar como comunicar cuestiones importantes en la distancia.
Una buena idea es recurrir a concretar una videollamada en la que podamos dedicarnos tiempo. O si nuestra preferencia es que tenga que ser presencial, avisar a la otra persona de que algo sucede y necesitamos hablar sobre ello en el encuentro para ir pensando en la situación e incluso que pueda iniciarse la reparación mutua tras esa gestión del conflicto.
No estar presente a veces en los malos momentos, pues habrá circunstancias desagradables que surjan de improviso o que se alarguen y sintamos que no podemos estar en cercanía para apoyar. Tendremos que hablar de que necesitamos y como podemos apoyarnos mejor en estos casos dentro de las circunstancias.
Perdernos momentos o planes especiales, también puede ser complicado, podemos enfocarnos en intentar planificar algún momento especial al respecto cuando nos podamos ver.
El estar a distancia suele suponer usar más la agenda y dejar menos pie a la espontaneidad. Sin embargo, para muchas personas no tener una fecha para poder volver a verse da sensación de incertidumbre, en personas con mayor dependencia emocional que les cueste agendar sus planes aparte, por estar pendientes, e incluso si no comunicamos nuestras inquietudes, percibirlo como falta de interés cuando aún nos estamos conociendo.
Frustración cuando las expectativas no se cumplen (cancelación de planes o encuentros) o no estamos bien cuando conseguimos vernos. Tenemos que darnos un margen, en este aspecto es peor fingir estar bien por no estropear el momento o agradar, ya buscaremos algún plan agradable en otra ocasión o incluso virtual si va a pasar mucho tiempo.

Algunas recomendaciones para las relaciones a distancia
Distancia física, pero no distancia emocional
Que exista distancia física no quiere decir que haya distancia emocional. Dos personas pueden convivir y estar desconectadas emocionalmente.
Centrarse en las ventajas y no en lo negativo
Buscar las ventajas de la situación actual, no focalizarse en los puntos malos. Algunas de estas cuestiones pueden ser pensar en que tenemos más tiempo para nuestros proyectos, ocio u otras personas de nuestra red afectiva.
Honestidad sobre las expectativas de la relación
Honestidad sobre lo que esperamos cada cual de la relación y encontrar puntos de encuentro, trazando camino a seguir. Nuestras necesidades y expectativas. Como nos sentimos hacia la distancia.
Es tan válido encontrarse bien dentro de la situación de lejanía como querer mudarse al lugar donde vive la persona con la que estamos.
La cuestión es que hablándolo estemos en una línea similar o con flexibilidad en ir hacia el mismo lugar a futuro, y no suceda que alguien adapte sus necesidades a la otra persona por continuar en relación aun generándole malestar.
El paso de vivir en el mismo lugar
Si la idea es convivir, que no tiene por qué ser el caso, sería bueno probar antes. Tratar de buscar espacios propios y red de amistades.
Pasar de la lejanía a la convivencia de repente, si no tenemos nuestros espacios, podría abrumarnos y no hay nada extraño en ello ni quiere decir que no nos queramos y gustemos.
Tiempo de calidad en los encuentros
Tiempo de calidad cuando nos vemos. A veces, menos es más si tenemos la visión en que cantidad no significa calidad (calidad de la interacción e incluso a menudo del estado anímico que tenemos al percibir el encuentro como un momento especial).
Ver como una oportunidad el cuidar de cada encuentro, pues hablar sobre cuando nos vamos a ver, preparar los planes o sorpresas pueden favorecer nuestra vinculación.
Importancia de la comunicación
Nos falta el contacto físico como forma de comunicación, a la par que incluso intentando hacer videollamadas nos perdemos parte de la comunicación no verbal.
Intentar comunicarnos para evitar que haya malentendidos será fundamental, pero de nuevo esto no quiere decir que tengamos que estar todo el tiempo junto al teléfono.
Es algo en lo que también podemos trabajar, calidad de comunicación frente a cantidad. Jugar con las distintas posibilidades actuales: mensajes de voz, mensajes de video, videollamadas, llamadas, mails, enviarnos cosas por redes sociales, incluso alguna carta de las de siempre puede ser un detalle curioso en alguna ocasión especial.
Cultivar los espacios y redes propios
Esto no solo nos genera bienestar, sino que incluso enriquece las conversaciones conjuntas.
El encuentro, reconectar
Esta bien tener en cuenta que cuando pasamos mucho tiempo en la lejanía, a veces aún esperando que el primer encuentro según nos veamos va a ser muy intenso, podemos encontrarnos todo lo contrario.
Resulta algo habitual tardar un rato, e incluso algunos días, en reconectar y encontrar nuestra interrelación como la recordábamos.
Es importante tomarlo con tranquilidad e ir viendo como nos encontramos sin entrar de primeras en alarma, compartiendo momentos conjuntos.
Explorar momentos de intimidad
Hacer citas online, quedar a cenar, ver películas o series online juntas, jugar online, cocinar juntas, hacer ejercicio, compartir listas de música, compartir fotos o videos de cosas o planes que estemos haciendo, de cosas que nos acaban de recordar a la otra persona, etc.
Generar rutinas conjuntas
Podemos hacer cosas que generen tener una rutina conjunta, si para ambas personas de la relación esto es importante, sin caer tampoco en una obligatoriedad que pueda generar malestares si no se cumplen algún día.
Sexting seguro
En este aspecto, hablar siempre de cuidar nuestra seguridad, sobretodo en estos casos en los que estamos conociendo a la persona o solo nos conocemos incluso de forma virtual.
Sobre esto hay que decir que se recomienda:
- si compartimos videos o fotos, que no salgan cosas que puedan identificarnos como nuestra cara o tatuajes,
- no incluir nada que permita identificar el lugar en el que estamos,
- cuidar usar medios de comunicación virtual que no permitan guardar los archivos ni hacer capturas de pantalla,
- y tener en cuenta que si la otra persona comparte sin consentimiento cualquier contenido, es un delito que puedes denunciar, así como hacer chantaje con la posibilidad de difusión del material.
Dejando esto muy claro, el sexting en las relaciones a distancia es una buena herramienta de juego, de mantener la intimidad erótica, la complicidad o fomentar el deseo de cara al encuentro.
Hay muchas formas de hacer sexting y he de recordar aquí que sexualidad no es solo genitalidad. Pueden entrar, en juego virtual:
- desde subir de tono conversaciones ya sea por escrito, audio o videollamada, a jugar a tener distintos roles,
- dirigirnos las caricias, usar juguetes eróticos con aplicaciones a distancia,
- enviarnos fotos insinuantes o más explicitas dependiendo de nuestros gustos o evolución de la conversación,
- estimularnos en la distancia por videollamada, realizar juegos eróticos por videollamada, etc.

PsiSex S.Coop de Iniciativa Social
PsiSex S.Coop de Iniciativa Social nace con la intención de crear sinergias entre dos disciplinas afines como son la Psicología y la Sexología.
Nuestra visión es crear un espacio donde la salud mental y la sexualidad no sean un tabú, donde disfrutar de autoconocerse, aceptarse y aprender a relacionarse de forma positiva.
Nuestro objetivo en esta plataforma de difusión es proporcionar un espacio informativo con perspectiva de género y feminista en el cual la diversidad y la disidencia son bienvenidas.

Silvia Chamorro y Diana Poladura
Silvia Chamorro es Graduada en psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Master en psicología de la intervención social por la Universidad de Murcia y Master en orientación educativa por la Universidad de León.
Diana Poladura es graduada en enfermería por la Universidad de León, especialista en geriatría y matrona. Es sexóloga por la Universidad Camilo José Cela y cuenta con un postgrado en cooperación internacional al desarrollo por la Universitat Oberta de Catalunya.
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