Enfermedad renal crónica y riesgo de enfermedad cardiovascular. «A medida que la función del riñón se deteriora, empeora la función cardíaca. Los problemas renales envejecen al corazón», asegura la Dra. Yanela Ortega, cardióloga de UICAR, Hospital Universitario La Luz.
Te lo contamos en pereznoesraton.com, portal profesional exclusivo de IPDGrupo.com, que te ofrece información para decidir sobre salud y bienestar.
Enfermedad renal crónica y riesgo de enfermedad cardiovascular
Dra. Yanela Ortega – Cardiología – UICAR – Hospital Universitario La Luz
La enfermedad renal crónica conlleva un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y de mortalidad prematura en comparación con la población general.
Los pacientes con deterioro progresivo de la función renal tienen asociados factores de riesgo cardiovascular tradicionales, que explican en cierta medida el aumento de la morbimortalidad.
Sin embargo, otros factores de riesgo no tradicionales, y especialmente el desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda, contribuyen a magnificar este adverso pronóstico.
El control estricto de los siguientes factores de riesgo podría reducir drásticamente los eventos cardiovasculares de manera temprana en pacientes con enfermedad renal crónica:
- presión arterial,
- colesterol, especialmente las lipoproteínas de baja densidad (cLDL),
- y la glucemia o hemoglobina glicosilada, indicador más estable.

Control estricto de la presión arterial
La terapéutica antihipertensiva constituye la base del manejo terapéutico de la enfermedad renal crónica. El control estricto de la presión arterial es, probablemente, la medida más importante para retrasar la progresión de la enfermedad renal y prevenir la morbimortalidad cardiovascular.
Los parámetros más importantes son conseguir una reducción del nivel de presión arterial a menos de 130/80 mmHg y de la proteinuria a < 0,5 g/24 horas. Pero también introducir antiagregantes plaquetarios y si es necesario agentes hipolipemiantes y antidiabéticos.
Dislipidemia
Es un hecho bien demostrado que la dislipidemia interviene tanto en el desarrollo de la enfermedad vascular como en la progresión de la enfermedad renal. Por esta razón, se recomienda el tratamiento y controlar la dislipidemia en todos los pacientes con enfermedad renal.
Varios de los factores de riesgo no tradicionales, como la hiperhomocisteinemia, el estrés oxidativo o la elevación de marcadores de inflamación se asocian con arteriosclerosis.
Estrés oxidativo, inflamación, anemia…
El estrés oxidativo y la inflamación pueden ser los mediadores primarios que explicarían la enorme prevalencia de enfermedad cardiovascular en pacientes con enfermedad renal.
Pero hay otros factores importantes, entre ellos la anemia, que se relaciona con la miocardiopatía; y el metabolismo anormal calcio-fósforo, que se asocia a remodelado vascular y pérdida de la elasticidad de los vasos.

Desequilibrio de minerales
Cuando hay insuficiencia renal, es posible que algunos minerales importantes del cuerpo, como el calcio y el fósforo se desequilibren. Y los niveles de vitamina D también pueden disminuir, por tanto los huesos pueden perder calcio y volverse débiles con el tiempo.
Algunas cantidades de calcio y fósforo pueden terminar en partes del cuerpo que no corresponden, como el corazón y los vasos sanguíneos.
Esto hace que los vasos sanguíneos se vuelvan rígidos y estrechos. Y aumenta la posibilidad de presentar un ataque al corazón. Algunos medicamentos y dieta especial son indicados para tratar estos trastornos.
Complicación cardiovascular en pacientes con enfermedad renal crónica
La disfunción endotelial, la inflamación y la calcificación vascular son mecanismos clave que aumentan tanto el riesgo cardiovascular como la progresión de la enfermedad renal.
Estos factores subrayan la necesidad de un manejo integral que combine la atención a los problemas renales y cardiovasculares. Por lo tanto, se enfatiza la importancia de controlar estrictamente los factores de riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad renal para reducir el riesgo adicional asociado.
Arritmias e insuficiencia cardíaca
Alrededor del 20% de los pacientes con enfermedad renal padecen arritmias, es decir, alteraciones del ritmo cardíaco que pueden llevar a una muerte súbita, especialmente en quienes reciben diálisis.
También la insuficiencia cardíaca se presenta en forma concomitante con la enfermedad renal crónica, al menos en la mitad de los pacientes. Los enfermos renales suelen, por otra parte, tener problemas graves en sus válvulas cardíacas.
Los problemas renales envejecen al corazón
En cualquier caso, a medida de que la función del riñón se deteriora, empeora la función cardíaca. Los problemas renales envejecen al corazón. De ahí la importancia de prevenir enfermedades cardiovasculares en etapas tempranas o intermedias de deterioro renal.
Por tanto un control riguroso de los factores de riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad renal crónica se asocia con una reducción significativa en el riesgo de eventos cardiovasculares, progresión de la propia enfermedad y mortalidad.
The post Enfermedad renal crónica y riesgo de enfermedad cardiovascular appeared first on Pérez No Es Ratón.