
¿Puedo mirar un eclipse con gafas de sol? Buscamos respuesta profesional con Silvia Edo, óptica optometrista en EDO Òptics.
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¿Puedo mirar un eclipse con gafas de sol?
Silvia Edo, óptica optometrista en EDO Òptics
Hay preguntas que los ópticos sabemos que llegan solas. Cuando empieza el verano nos preguntan por las gafas de sol. Cuando llegan las piscinas, por las lentillas. Y cuando se acerca un eclipse… siempre aparece la misma:
—¿Con mis gafas de sol puedo mirar el eclipse?
Mi respuesta suele ser otra pregunta.
—¿Tú miras normalmente al Sol cuando llevas puestas unas gafas de sol?
La mayoría sonríe y responde que no. Entonces… ¿por qué hacerlo durante un eclipse?

Un acontecimiento astronómico excepcional
Entre 2026 y 2028, España será protagonista de un fenómeno astronómico excepcional. Viviremos tres grandes eclipses solares consecutivos: dos eclipses totales y un eclipse anular. Un acontecimiento conocido ya como el «trío ibérico», que convertirá nuestro país en uno de los mejores lugares del mundo para observar el Sol.
Probablemente sea una oportunidad que solo viviremos una vez en la vida. Y precisamente por eso merece la pena prepararnos y disfrutarla con seguridad.
Porque el Sol siempre emite la misma energía. Lo que cambia durante un eclipse no es el Sol, sino nuestra percepción de él. El eclipse no hace peligroso al Sol. Lo peligroso es mirarlo.
Un día cualquiera nadie se plantea quedarse mirando fijamente al Sol. Su intensidad nos deslumbra y apartamos la vista de forma automática.
Durante un eclipse, sin embargo, la Luna va cubriendo poco a poco el disco solar y el deslumbramiento disminuye. Nuestro cerebro interpreta que ya no resulta tan molesto mirar y, movidos por la curiosidad, mantenemos la vista fija durante más tiempo para observar cómo el Sol desaparece lentamente.
Y ahí aparece el verdadero riesgo. La luz es mucho más que lo que vemos.

El espectro electromagnético
Cuando hablamos de la luz del Sol solemos pensar únicamente en la claridad o en los colores. Pero la luz forma parte de algo mucho mayor: el espectro electromagnético.
Solo una pequeña franja de ese espectro es visible para nuestros ojos. Es la que conocemos como luz visible y la que nos permite distinguir los colores, sin daño irreversible.
Sin embargo, el Sol también emite otras radiaciones invisibles para nosotros, como la radiación ultravioleta y la infrarroja. Aunque no podamos verlas, siguen llegando a nuestros ojos.
Nos resulta fácil entender que un horno microondas utiliza ondas electromagnéticas para calentar los alimentos o que una radiografía emplea otro tipo de radiación para obtener imágenes del interior del cuerpo. Sabemos que debemos protegernos de ellas.
Sin embargo, muchas veces olvidamos que el Sol también emite energía en forma de radiación electromagnética. Precisamente esa energía que no vemos puede alcanzar la retina cuando mantenemos la mirada fija durante varios segundos y provocar una lesión irreversible.
La retina: el único «carrete» que no se puede cambiar
Quienes crecimos con las cámaras de carrete recordamos perfectamente que no podían abrirse antes de revelar las fotografías. Si les daba la luz, el carrete se velaba.
Había que mantenerlo protegido hasta entrar en el cuarto oscuro donde se revelaban las imágenes.
Nuestra retina también está formada por millones de células extremadamente sensibles a la luz. Pero existe una diferencia enorme. Si un carrete se velaba, bastaba con comprar uno nuevo. Nuestra retina, en cambio, no tiene recambio.
Cuando la radiación solar daña la mácula —la parte central de la retina con la que leemos, reconocemos caras, vemos los detalles o conducimos— esa lesión puede ser irreversible.
La retina no duele
Y aquí está otro de los grandes problemas: La retina no duele. Mientras se produce la lesión no sentimos ninguna molestia. Cuando aparece una mancha en el centro de la visión, dificultad para leer o las líneas empiezan a verse torcidas, el daño ya se ha producido.
Por eso las gafas específicas para eclipses no son simplemente «unas gafas muy oscuras». Su función es actuar como el cuarto oscuro donde se revelaban los carretes: impedir que la enorme cantidad de radiación solar llegue hasta las células fotosensibles de la retina, y las dañe.

Entonces… ¿sirven las gafas de sol para mirar un eclipse?
La respuesta es sencilla: No. Y precisamente esa es la confusión más frecuente. Pensamos que, si unas gafas de sol nos permiten caminar por la playa, conducir o pasear por la montaña sin deslumbrarnos, también servirán para observar un eclipse.
Pero son dos situaciones completamente diferentes. Las gafas de sol están diseñadas para proteger nuestros ojos de la radiación ultravioleta durante las actividades cotidianas y para disminuir el deslumbramiento provocado por una luz intensa. Pero no están diseñadas para mirar directamente al Sol, aunque sean polarizadas o de categoría 4.
Tampoco sirven los cristales ahumados, las radiografías, los negativos fotográficos, los CD o cualquier otro método casero que durante años ha ido pasando de generación en generación.
Para observar un eclipse con seguridad solo deben utilizarse gafas homologadas específicamente para observación solar, que cumplen la norma ISO 12312-2.
¿Cuándo puedo quitarme las gafas durante un eclipse?
Esta es otra de las dudas más frecuentes. En los eclipses parciales y anulares, las gafas homologadas deben utilizarse durante toda la observación.
En cambio, durante un eclipse total de Sol existe un único momento en el que pueden retirarse: la totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar y no queda visible ningún borde luminoso.
En cuanto reaparece el primer destello de Sol, aunque sea una fina línea de luz, hay que volver a colocarse inmediatamente las gafas. Precisamente el momento en el que el Sol empieza a ocultarse o vuelve a aparecer es uno de los instantes de mayor riesgo para la retina.

Tres citas con el cielo
Entre 2026 y 2028, tenemos tres oportunidades extraordinarias para disfrutar de este fenómeno.
- 12 de agosto de 2026 – Eclipse total de Sol. Visible al atardecer. Comenzará aproximadamente hacia las 19:30 h, alcanzando la totalidad alrededor de las 20:30 h. La franja de totalidad atravesará ciudades como Burgos, Zaragoza, Tarragona, Castellón o Valencia.
- 2 de agosto de 2027 – Eclipse total de Sol. Visible alrededor del mediodía. La totalidad se producirá aproximadamente entre las 13:30 y las 13:45 h, según la localidad. Será uno de los eclipses más espectaculares del siglo, con más de cuatro minutos de oscuridad total en algunas zonas del sur de España.
- 26 de enero de 2028 – Eclipse anular. Visible durante la mañana. La Luna dejará visible el conocido «anillo de fuego» mientras atraviesa la península de suroeste a noreste. Los horarios exactos varían ligeramente según la localidad.
El Instituto Geográfico Nacional pone a disposición de todos un visor donde puede consultarse la hora exacta, el recorrido del eclipse y el porcentaje de ocultación desde cualquier municipio.
Mirar al cielo… aunque las nubes no nos dejen
Hay algo que no podremos controlar. El tiempo. Quizá ese día el cielo esté completamente despejado y podamos contemplar uno de los espectáculos más fascinantes que nos ofrece la naturaleza.
O quizá las nubes quieran ser las protagonistas. Y, aun así, habrá merecido la pena. Porque un eclipse no solo se ve. También se escucha, se siente y se vive.
La luz cambia lentamente. La temperatura desciende unos grados. Los pájaros dejan de cantar creyendo que llega la noche. Algunos animales modifican su comportamiento y, durante unos instantes, la naturaleza parece detenerse.
Aunque las nubes nos impidan contemplarlo, seguiremos formando parte de ese momento único. Porque hay fenómenos que no necesitan verse para emocionarnos.
Solo necesitamos estar allí, compartir el momento… y cuidar aquello que nos permitirá seguir disfrutando de muchos más amaneceres, atardeceres y eclipses.

Recuerda estos cinco tips sobre los eclipses para no poner en riesgo tu vista
El eclipse no hace que el Sol sea menos peligroso (1)
Lo que cambia es nuestra percepción. Al disminuir el deslumbramiento, mantenemos la mirada durante más tiempo y aumenta el riesgo de lesión en la retina.
Las gafas de sol no sirven para mirar un eclipse (2)
Están diseñadas para protegernos de la radiación ultravioleta y reducir el deslumbramiento en la vida cotidiana, no para observar directamente el Sol.
Utiliza únicamente gafas homologadas (ISO 12312-2) (3)
Son las únicas capaces de filtrar la radiación solar de forma segura durante la observación de un eclipse.
¡Cuidado, no te quietes las gafas mientras haya cualquier destello de luz! (4)
En cuanto reaparezca el más mínimo destello de Sol, vuelve a ponértelas inmediatamente.
Y si las nubes no te dejan verlo… disfrútalo igualmente (5)
Sentir cómo cambia la luz, cómo baja la temperatura o cómo la naturaleza se transforma durante unos minutos también forma parte de la experiencia. Porque un eclipse dura apenas unos minutos. Tu retina es para toda la vida.
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